Historia de l’Ampolla

Hija del Mediterráneo y del Ebro, la historia de l’Ampolla empieza con su fisonomía. De la fusión entre el río y el mar, entre la arena y las olas, que jugaron a quererse hasta modelar una gran laguna con forma de ampolla (botella en catalán), nació esta pequeña población marinera que fue creciendo cerca de la antigua desembocadura del Ebro.

El nombre de l’Ampolla se debe a la silueta en forma de ánfora que había en la antigua desembocadura del río, un espacio que actualmente concentra todos los componentes del Delta del Ebro: mar, bahía, tierra, dunas… Un espacio donde se alterna el terreno plano de aluvión con la costa escarpada, el fango con rocas, los olivos con los arrozales, los márgenes con las lagunas… creando una confluencia única de esencia mediterránea.

Primeros orígenes

Los orígenes de l’Ampolla se remontan a la época ibérica. Los historiadores sitúan l’Ampolla en la ciudad helénica de Lebedontia, habitada por la tribu íbera de los edentants o erdets. La antigüedad de las raíces de la villa se confirma gracias a los vestigios encontrados de la época prerromana y romana, como monedas, ánforas y antefijas (motivos ornamentales de barro cocido).

S. XVI – XIX

En sus primeros orígenes, l’Ampolla había sido un antiguo hostal del término de Tortosa, situado en el camino real entre Tarragona y Valencia. Según antiguos documentos, en el siglo XVI, este lugar ya estaba habitado por varias familias de pescadores. La historia de l’Ampolla no solo está estrechamente vinculada a la actividad pesquera, sino que también lo está al tráfico marítimo. Como ejemplo, a mediados del siglo XVI, el papa Adriano se embarcó desde l’Ampolla para dirigirse a Roma.

A finales del siglo XIX, el progreso empezó a vertebrar el litoral español, lo que ayudó a definir el perfil turístico de l’Ampolla y favoreció su aproximación a las grandes ciudades catalanas. Rápidamente, las playas del pueblo fueron muy apreciadas en la temporada de baño, sobre todo entre los habitantes de Tortosa, de donde, en verano, salía un tren especial para los bañistas. Desde entonces, la temporada de verano y el turismo han sido dos factores clave en la economía de l’Ampolla.

Los grandes acontecimientos de la historia en el ámbito internacional también dejaron huella en la historia del pueblo. En 1917, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, un submarino alemán hundió el navío francés Medjerda. Como muestra de agradecimiento por la ayuda dada a los náufragos, el gobierno francés obsequió al pueblo de l’Ampolla con la estatua del guerrero, una escultura conmemorativa hecha en bronce.

En la actualidad

Aun teniendo unos orígenes remotos, l’Ampolla es uno de los municipios más jóvenes de Terres de l’Ebre. Durante el siglo XX, su principal episodio histórico fue la lucha por la segregación de El Perelló, la cual consiguió después de 50 años de enfrentamientos entre los dos municipios.

En 1937, el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya publicó un decreto que disponía la segregación de la barriada de l’Ampolla del término municipal de El Perelló con el fin de que l’Ampolla se constituyera como municipio independiente. Un año más tarde, con la aprobación de los decretos de Burgo se derogó toda actividad del gobierno republicano y se paralizó el decreto por el cual se disponía la segregación de l’Ampolla.

Después del período franquista, se volvió a impulsar la voluntad segregacionista del pueblo. En 1976, se constituye la junta de segregación y, en 1980, se consigue el inicio del proceso de segregación por vía judicial. Aunque no será hasta el 15 de noviembre de 1989 cuando el Tribunal Supremo se manifiesta de manera favorable a la creación del nuevo término municipal de l’Ampolla. Tres meses después, el 28 de febrero de 1990, el Tribunal Supremo dictó una nueva sentencia con la cual se concluyó el proceso de autogestión del pueblo de l’Ampolla como municipio de Cataluña, constituyéndose, así, el Ayuntamiento el día 5 de mayo de 1990.